Canto, Danzas y Ritmos, Arte Urbano, Animación Stop Motion y Kpop son los talleres que se llevaron a cabo en tres residencias de Mejor Niñez ubicadas en Chillán: San Benito, Nuestra Señora de la Esperanza y Franz Reinisch. Las actividades fueron desarrolladas por el Centro Cultural Municipal en el contexto de su programación de verano, donde seis monitores entregaron sus conocimientos artísticos a niñas y niños de diversas edades.
Macarena Berríos, directora del Centro Cultural Municipal de Chillán explicó que, “en el contexto del desarrollo de las Escuelas de Verano quisimos llevar programación a niñas y niños de las residencias, de tal modo acercarles las actividades que llevamos a cabo en nuestro Centro Cultural; y así mismo, debido a la emergencia por los incendios en la región de Ñuble, entregarles contención emocional a través del aprendizaje de diversas disciplinas artísticas.”
En tanto, la coordinadora de las Escuelas de Verano, Camila Troncoso, agregó que “este tipo de iniciativas permite brindar a los niños y niñas la oportunidad de vivir la experiencia y salir de su zona de confort al participar de nuevos talleres como los que realizamos, así también de potenciar sus habilidades y confianza en sí mismo”.
Cabe destacar, que para los monitores fue una gran experiencia, entendiendo el desafío, es por ello que las actividades fueron planificadas de acuerdo a las necesidades de los niños y niñas, dependiendo de cada residencia. En esa línea, la monitora de la Escuela de Arte Urbano, María Ignacia Barros, precisó “me parece muy necesaria esta articulación, tanto para los niños y niñas, como para los profesores de cada escuela. En lo personal me motiva muchísimo llevar mi taller de RAP a estas residencias con niños que viven una realidad diferente”.
De este modo, se pretende continuar con este tipo de actividades, tanto en las residencias como también la participación de niñas y niños en las dependencias del Centro Cultural Municipal de Chillán.
Nikolás Sufray Sánchez, realizador audiovisual autodidacta y actual monitor de Stop Motion en la Escuela de Verano del Centro Cultural Municipal de Chillán nos cuenta sobre el taller que impartió y su experiencia en torno al rubro.
¿Qué es el Stop Motion?
Es darles vida a los personajes articulados, ya sea que estén hechos con materiales como, plasticina, figuras de acción, etc. De esta forma, se les da vida a estas figuras foto por foto (frame por frame) a mano. Uno mismo debe movilizar a los personajes y tomar la fotografía para ir creando una historia en la pantalla grande. Por ejemplo, puedes mover la boca de las figuras para simular que están hablando, además de preocuparte también de movilizar bien los objetos que acompañan a nuestros actores.
¿En qué momento de su vida comenzó a tener curiosidad por aprender esta técnica?
La intriga de conocer el mundo del stop motion apareció cuando yo era muy pequeño. Desde que vi películas como las de Tim Burton, el Extraño Mundo de Jack u otras como Caroline y pollitos en fuga. Yo no sabía cómo se realizaban hasta que me di cuenta que en algunas partes de esta última película que mencioné, se lograban ver las huellas dactilares marcadas en los personajes. Me gustó mucho e indagué bastante en el tema. Este es el quinto taller que realizo en el área audiovisual, y el Stop Motion ha sido el más didáctico, puesto que uno puede crear grandes historias y llevarlo a cabo a través de las figuras.
¿Qué experiencias le ha proporcionado el mundo audiovisual?
Me ha dejado grandes amistades y aprendizajes. Como mencioné anteriormente, soy autodidacta, aprendí principalmente viendo y analizando varios videos en inglés, de hecho, fue una de las razones por las que yo estudié pedagogía en inglés dos años, pero terminé retirándome, puesto que mi verdadera vocación siempre fue lo audiovisual. Asimismo, en este rubro me he rodeado de gente con experiencia y eso me ha enseñado y ayudado bastante.
¿Cómo fue para usted ser parte de la Escuela de Verano?
Para mí ha sido bastante gratificante, en primer lugar, por los colegas que trabajan en la Escuela, ya que nos podemos nutrir entre todos y aprender de cada uno. Por otra parte, ha sido muy entretenido puesto que uno les enseña a niños y ellos te toman un cariño al darse cuenta que uno está haciendo su trabajo con amor. Asimismo, a mí me gusta mucho enseñar desde mi vocación, razón por la cual no seguí la pedagogía en inglés, pero que aun así fue una carrera que me permitió aprender a enseñar y poder hacer actividades como estas.
¿Cómo cree que contribuyó el taller a los niños y niñas que fueron parte de esta Escuela?
Encuentro que es una gran ayuda en el ámbito emocional y creativo. Cuando yo era pequeño, me hubiera encantado tener clases gratuitas como estas en mi ciudad, pero no se dio la oportunidad. Hace unos días me tocó un alumno de la Escuela de Verano que estaba súper emocionado al recibir su primer diploma, dijo que lo iba a encuadrar e iba a ser su tesoro, porque él quería ser animador de stop motion cuando fuese grande, nunca me olvidaré de ese niño. El hecho es que, ejemplos como estos, sirven para entender que estos talleres contribuyen a la creatividad e incentivan a los niños. Ellos muestran sus emociones a través de las animaciones y pueden salir de su rutina habitual.

María Ignacia Barros más conocida como “MC Cienagas Juglar” es educadora de párvulos egresada del Instituto Diego Portales, artista, integrante y fundadora del grupo musical Flow en Notas y actual monitora de Arte Urbano en la Escuela de Verano del Centro Cultural Municipal de Chillán. A continuación, nos relata sobre la disciplina a la cual se dedica y como ha sido para ella ser parte de esta Escuela.
¿Qué es el HIPHOP y cuáles son sus principales características?
El HIPHOP es una cultura que significa movimiento con conocimiento y se compone de cuatro ramas: el RAP, el Break Dance, el DJ y el Grafiti, siendo sus principales características la unión y la hermandad. Respecto al RAP, este significa ritmo y poesía. Mediante este estilo, uno puede llegar a componer sus liricas y musicalizarlas. Asimismo, sirve para expresar, canalizar nuestras energías, emociones, y ayuda a nuestra inteligencia emocional en el plano cognitivo.
¿En qué momento de su vida decidió dedicarse a este género musical?
A mis 11 años escuché por primera vez una canción de RAP y la sentí propia. Luego cuando estaba un poquito más grande, como a los 13 años comencé a interiorizarme en el HIPHOP y me uní a un grupo, donde éramos seis personas, dos mujeres y cuatro hombres; ahí partió todo. Tuve buenos mentores y una base sólida para conocer esta cultura. Hasta el día de hoy soy cantante de RAP, y si bien pasé por todas las ramas, me quedé con esta.
¿En qué consiste la escuela de Arte Urbano?
Mi taller consiste en entregarle el conocimiento a los niños y niñas en relación a que es el HIPHOP; explicar sus diferentes ramas, principalmente el RAP y entregarles las herramientas necesarias, transmitiéndoles esa seguridad y convenserlos de que son capaces de hacerlo y que no existen límites. Además, entre ellos pueden sociabilizar y conocerse. Por otra parte, lo que queremos lograr como monitores de Arte Urbano, es eliminar el estigma que se le tiene a los hiphoperos e integrarnos aún más, especialmente educando a los niños que son el futuro de esta cultura, para que de esta forma tengan una buena raíz y ellos determinen si quieren seguir en este hermoso camino.
¿Cómo ha sido para usted impartir este taller en el Centro Cultural?
Ha significado todo. En la vida es lo siempre he querido y este positivismo que tengo en este momento es porque he podido complementar la educación con el HIPHOP, que fue lo que me enseñó la calle, ya que yo nunca fui a una academia a buscarlo. Para mi estar entregando mi arte a los niños y niñas es lo máximo que a mí me ha pasado. Estoy muy feliz y agradecida, porque esto era una idea que yo tenía hace mucho tiempo, pero no tenía ni los espacios, ni los recursos, ni el apoyo y tenerlo ahora, se agradece “se vienen cositas”.
¿Cuál cree que es el impacto que ha generado enseñar esta disciplina en los niños y niñas?
Yo creo que los niños y niñas tienen bastante curiosidad con el tema de lo urbano, y el HIPHOP es más específico y se diferencia de los otros géneros, puesto que nosotros somos una cultura. El impacto yo creo que ha sido grande, ya que como mencioné, ellos tenían mucha curiosidad de ver a un rapero y a un bailarín de break dance. Ellos se sentían bacanes y el hecho de vernos e identificarnos fue un impacto grande sobre todo para mí. Además, cabe mencionar que esta disciplina ayuda a expresarse, calmarse y a concentrarse, y que tanto la lectura, la estructura lirical, el orden y la planificación que se utilizan en el RAP proporcionan grandes beneficios al plano cognitivo.

Marcela Muñoz, profesora de música graduada de la Universidad Adventista de Chile, difusora y guía de danzas africanas y afrodescendientes, y actual monitora de Danzas y Ritmos en la Escuela de Verano del Centro Cultural Municipal de Chillán, nos cuenta sobre su rubro y como ha sido para ella ser parte de este proyecto.
¿De dónde nace su pasión por la música y la danza?
Creo que todos y todas la tenemos. Siento que algunas personas hemos tenido la posibilidad de descubrirla, pero en realidad todos somos un artista en potencia y la creación es una necesidad del ser humano. Por mi parte, me he permitido descubrirla, trabajarla y entregarla, siendo una de las cosas que más me apasiona, traspasar esa felicidad y enseñar esas herramientas que se van conociendo a través de la danza y la música.
¿En qué consiste Danzas y Ritmos?
El taller está constituido por dos módulos. El primero tiene relación con la danza, el cual está orientado a enseñar primeramente desde la conciencia corporal y lograr algunos movimientos que se acercan a la danza africana. Por otra parte, el módulo de ritmos es bastante integral, donde los niños desarrollan sus habilidades musicales en cuanto a la percusión, al canto, a la ejecución melódica de algunos instrumentos, pero todo esto pensado en los ritmos y movimientos.
¿Qué la motivó a participar este taller?
Creo que es súper necesario entregarles a los niños espacios de movimientos, ya que vivimos en una sociedad que nos mantiene bastante quietos. Mi motivación fue la de invitar a los niños y niñas a la danza y principalmente al juego, puesto que estos talleres están pensados para que ellos se motiven y quieran participar y aportar desde esa carencia que a nivel como sociedad tenemos. Por ende, me alienta bastante poder hacer ese aporte, ya que soy una convencida de que el movimiento es vida.
¿Qué beneficios le proporciona a los niños y niñas practicar estas actividades?
Los niños y niñas comienzan a tomar conciencia de su corporalidad, porque una vez que ingresan a los colegios, muchas veces comienzan a estar más estáticos y a rigidizar su cuerpo, entonces ellos, a través de estas instancias se les proporciona la oportunidad de jugar, de moverse, de relacionarse con otras personas, y de tener un autoconocimiento en cuanto a la corporal y a lo emocional. Asimismo, adquieren herramientas para la vida como, por ejemplo, la autoconfianza, la seguridad, el conocimiento sobre sus límites, hasta donde quieren y pueden. Todo eso creo que es algo súper importante.
¿Cómo ha sido la experiencia de ser parte de la Escuela de Verano?
Ha sido una experiencia muy enriquecedora para una comunidad completa, porque nos beneficiamos todos y todas, tanto quienes reciben estos talleres, como nosotros los monitores, ya que estamos constantemente aprendiendo de los niños; ellos tienen mucho que entregar. Además, hay un impacto familiar, porque hay un niño o una niña que llega a su casa feliz y contenta después de realizar las actividades y eso se traspasa y va permeando otras esferas de la sociedad. Creo que la experiencia de brindar un espacio para ellos es un acto social y político importante y lo que estamos haciendo es contribuir y colaborar para mejorar las infancias.

Claudio Quintero, profesor de Educación física, fundador de la escuela de danza Kdemiakpop y actual monitor de K-pop en la Escuela de Verano del Centro Cultural Municipal de Chillán, nos cuenta sobre la disciplina y lo que ha sido para él ser parte de esta actividad.
¿Qué es el K-pop y cuáles son sus principales características?
El k-pop es un estilo musical proveniente de Corea, donde su énfasis principal es la diversión en el baile, a través de la creación de grupos y el trabajo colaborativo. Este estilo está enfocado en el sector oriental, y es similar a los “Backstreet Boys”, pero en versión coreana. Asimismo, lo más llamativo y principal de esta disciplina son las coreografías y la escenografía.
¿Cómo surgió la idea de dedicarse a esta disciplina artística?
Comencé a fusionar mis dos aficiones que son enseñar, ya que soy profesor; y el estilo musical que es el k-pop, de esta forma nació mi academia Kdemiakpop que actualmente tiene más de cuatro años. Mi enfoque fue crear grupos con niños y niñas que les gustara este estilo. La complejidad que tienen las coreografías, lo bonito que es interactuar con los compañeros y lo que se vive en este proceso es fantástico. Además de generar lazos de confianza, de coordinación entre ellos y luego lograr el objetivo principal que es sacar la coreografía es increíble.
¿Cómo ha sido para usted ser parte de la Escuela de Verano?
Ha sido fantástico. Yo llego a la casa y ya quiero volver al otro día a hacer las clases. Por otra parte, me es grandioso que hayan abierto los espacios para una disciplina que talvez no es muy conocida sobre todo en Chillán, pero que gracias al Centro Cultural se puede dar a conocer más este arte y desarrollar de forma gratuita. Esta ya es mi tercera semana impartiendo clases y veo que los niños y niñas se van súper felices a las casas y quieren volver al igual que yo. Asimismo, es fantástico y muy llenador que después los profesores, los apoderados, las autoridades, etc., puedan ver lo que logran al terminar la canción.
¿Cómo cree que el k-pop puede ayudar a la comunidad infantil y juvenil?
Esta disciplina puede ser de gran ayuda, por ejemplo, en el ámbito psicológico el K-pop puede ayudar a los niños y niñas a sacarlos de sus casas, de la televisión, de los problemas de ansiedad, depresión, etc. Por otra parte, también puede ayudarlos en su salud física, a generar buenos hábitos, sobre todo en personas que pueden tener obesidad, diabetes u otros relacionados, ya que en este baile se realiza bastante actividad física y movimiento, pudiéndolos beneficiar bastante.

